Nuevas fusiones de la banca a la vista

Todo parece indicar que se acerca una nueva oleada de fusiones bancarias en nuestro país, una ola de fusiones que vendrá a consolidar el mapa bancario que ya se transformado profundamente en España en los últimos tiempos.

España contaba hasta antes del estallido de la denomina burbuja inmobiliaria o crisis financiera con un gran número de entidades financieras (cajas y bancos), muchas de estas entidades eran de tamaño pequeño y de tamaño medio y además en el caso de las cajas de ahorro estas tenían un alto componente de estructura directiva política.

Con el estallido de la crisis financiera todo ello se convirtió en insostenible y fueron muchas las entidades que se unieron entre iguales y muchas otras que terminaron absorbidas por competidoras suyas de mayor tamaño, siempre con las honrosas excepciones de algunas entidades financieras que a pesar de su reducido tamaño lograron sobrevivir de forma independiente en el mercado.



Esta reducción de entidades financieras en el mercado permitió convertir un mercado sumamente atomizado en un mercado más eficiente y solvente en su conjunto, pero todo parece indicar que no fue suficiente y que, en los próximos años, es decir, a a lo largo del año 2016 y 2017, veremos una nueva oleada de movimientos corporativos que deben llevar a realizar la consolidación del mercado dejando en el mismo 5 o 6 grandes actores.

Según estimaciones de la agencia de calificación Fitch, una de las más reputadas del sector, será a finales del año 2016 cuando se dé el pistoletazo de salida a esta nueva oleada de fusiones, ¿los actores de la misma? Diversos.

Por un lado, Kutxabank, especialmente fuerte en el País Vasco, y Abanca, con incidencia en Galicia, parece que capearán este nuevo capítulo de fusiones y serán capaces de seguir operando por sí mismas. Todo parece indicar que no sucederá lo mismo con entidades cómo Unicaca, Ibercaka, BMN y Liberbank, entidades las cuales figuran en todas las quinielas como futuribles entidades a ser compradas.

Para estas nuevas oleadas de fusiones todo pare indicar también que no se van a producir fusiones entre iguales, sino que las mismas pasarán a ser compradas por entidades de la mediana y de la gran banca. Buenos indicadores de ello es la mala experiencia vivida con este intento en pasadas fechas y también por el desinterés que tanto inversores como bancos extranjeros muestran por las mismas.

Este desinterés no parece sin duda contagiarse a las grandes entidades de nuestro país, las mismas ya han mostrado un voraz apetito comprador en los últimos de entidades en problemas, y todo parece indicar que en esta nueva ocasión no se van a quedar atrás.

Cierto es que muchas de estas entidades (por ejemplo, Banco Sabadell) habían mostrado sus reservas a seguir comprando en el mercado español y se han lanzado a su expansión y consolidación internacional. Pero, cierto resulta también, que estas mismas entidades han expresado públicamente que no cierran para nada la puerta si se presentan nuevas oportunidades de compra en el mercado nacional. Por ello habrá que estar muy atento a los próximos trimestres pues una nueva era en la banca se acerca y lo hace a pasos agigantados.