Cartera de inversión según lo invertido en la misma

¿Influye la cantidad a invertir en la composición de una cartera? Sí, sin duda sí que influye y mucho. Veamos en este artículo cómo podría ser la cartera ideal para dos carteras tipo, una de ellas con una inversión global de unos 30.000€ y otra con una inversión global 10 veces superior, con una inversión de 300.000€.

Cabe decir que existen algunas realidades que resultan invariables independientemente del volumen de dinero invertido que tenga la cartera en cuestión y que del mismo modo existen características básicas de una cartera de inversión que tampoco dependen del dinero que en ella haya invertido, pero para todo lo demás sí que influye el dinero invertido.



Entre las realidades que resultan invariables independientemente del montante de la inversión sobre el cual se sustente la cartera caben destacar la realidad del entorno en el que le toca vivir. Así por ejemplo el previsible escenario de volatilidad en los mercados y de crecimiento lento de la economía nacional, y en cierta medida supranacional, no tienen relación directa con el capital invertido, si bien por supuesto la cartera podrá moldearse de un u otro modo según sea el capital que la misma contiene con el fin de adaptarse más a un escenario u otro.

Luego, independientemente del montante de las mismas, algunas de las características transversales que deberían incorporar todas las carteras son la gestión activa de las mismas así, como una determinada flexibilidad, prudencia y sobre todo diversificación en todas ellas.

Ahora bien, si de estructuras concretas de una cartera de inversión según su montante quiere hablarse, según algunos expertos una buena distribución para una cartera de 30000€ podría ser un 25% en un fondo monetario que resulte altamente atractivo en el montante de comisiones que este ofrece, otro 15% en fondos de retorno absoluto, luego un 20% en fondos de renta fija de distintas configuraciones y el restante sería la conformación de distintos activos de la renta variable.

En el caso de las carteras de inversión que cuenten con 300.000€ de patrimonio la configuración básica sería la misma, pero al disponer de un mayor capital podría ser ideal en lugar de concentrar más recursos en los mismos activos abrir el abanico y diversificar un poco más. Divisas y materias primas son un buen añadido en cualquier cartera de valor.