¿Cómo será el gasto en los hogares españoles durante 2016?

Según los datos del ejercicio anterior, el consumo privado fue el pilar que aportó más de la mitad del crecimiento de la economía de nuestro país durante 2015. De hecho, durante el primer trimestre del año en curso el gasto de las familias españolas ha girado en torno a unos 157.000 millones de euros, lo que supone más o menos el 57 % de la renta nacional, cifras que contrastan y mucho con la desaceleración del consumo que se ha estado viviendo en nuestro país desde el inicio de la crisis en 2008.

A día de hoy, las rentas de las familias españolas se han beneficiado en su consumo de ciertas situaciones temporales que probablemente no volverán a darse. Por ejemplo:

  • La disminución de los tipos de interés propiciada por las decisiones tomadas por el Banco Central Europeo, lo que ha permitido a la mayor parte de las familias españolas sentirse mucho más desahogadas respecto a su carga financiera en gastos tan importantes como las hipotecas. De hecho, durante el año pasado se ahorraron aproximadamente 7000 millones de euros en pagos de intereses. 
  • La caída del precio del petróleo, la cual ha tenido unas consecuencias muy positivas en la economía de todos los hogares.

Esto nos hace pensar en una pregunta muy clara, ¿el nivel de consumo actual es sostenible? La respuesta, lamentablemente, es negativa. No hay que olvidar que las perspectivas apuntan a una estabilización e incluso repunte de los precios de las materias primas importadas, que será más preocupante si el euro se deprecia respecto al dólar, moneda en la cual se fijan los precios internacionales.
Por otro lado, no se puede aumentar el crecimiento del gasto de las familias si no se generan nuevas fuentes de ingresos o por lo menos, ingresos suficientes que permitan sostener el crecimiento económico. No hay que olvidar que las familias españolas consiguieron ahorrar hasta 2014 aproximadamente gracias a la creación de nuevos puestos de trabajo. Lamentablemente en la actualidad la falta de empleo y de puestos estables ha supuesto una caída en picado de los ahorros. Actualmente se calcula que las familias logran guardar aproximadamente el 6 % de lo que ingresan, lo que supone una tasa 4 puntos por debajo de la media que se estableció con la entrada del euro. Esta situación hace insostenible que el consumo se sostenga sobre la mermada tesorería que generan las familias.
Igualmente el endeudamiento de las familias españolas es cada vez más alto según lo indican las estimaciones publicadas por Bankia a lo largo de la semana pasada. En general, la deuda supera a la cantidad de dinero que es capaz de generar cada familia anualmente.
A pesar de que se han puesto en marcha ciertas iniciativas, como la reducción del IRPF que ha impactado muy positivamente en los ingresos disponibles y que permite mejorar la productividad en el ámbito privado, si el gasto público se contrae, esta acción no servirá de nada.
Por tanto la conclusión es sencilla: es imposible que los hogares españoles mantengan el nivel de gasto actual sin endeudarse o sin verse obligado a recurrir a sus ahorros, lo que convierte en muy acertada la previsión del Banco de España sobre la reducción del ritmo de crecimiento del consumo en nuestro país. Sólo se conseguirá mejorar el consumo si se logra estabilizar y afianzar el empleo y aumenta tanto la inversión pública como privada para mejorar el potencial económico del país y tomar el relevo del consumo.