La nueva propuesta del Gobierno para erradicar la discriminación laboral

Que existe una enorme desigualdad laboral en nuestro país entre hombres y mujeres no es algo que resulte extraño a nadie. Que esta desigualdad se extiende a la edad de los futuros trabajadores, tampoco. Los jóvenes son discriminados por su edad y solo consiguen becas. Los mayores de 35 cada vez lo tienen más difícil para conseguir empleo. Los mayores de 60 ya han perdido la esperanza… A esto hay que sumarle el género. Las mujeres cobran mucho menos que los hombres por los mismos puestos de trabajo y consiguen menos empleo a pesar de tener una mayor formación. Durante el año 2015 el 43 % de las mujeres disponían de estudios universitarios frente al 36 % de los hombres, que carecían de ellos. Independientemente de este dato, fueron ellos los que más trabajo encontraron.
Igualmente, los puestos de mayor responsabilidad dentro de las empresas siguen reservados para los trabajadores masculinos. Tan solo el 17 % de consejeros de las grandes empresas en España son mujeres hoy en día. 



La discriminación laboral en nuestro país es cada vez mayor. Y no es de extrañar si tenemos en cuenta la gran demanda y la oferta tan baja de puestos de trabajo que hay en el mercado. Y precisamente motivado por esta clara discriminación, la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, apuesta por la creación de currículos sin foto, nombre y apellidos para asegurar que ningún candidato será rechazado de una oferta de empleo debido a su género o aspecto. 

Erradicar la discriminación laboral

Este es el camino que ha propuesto el Gobierno para luchar contra la desigualdad laboral. Una iniciativa que pretende mejorar la felicidad laboral y conseguir un trabajo más justo para todos. Hombres y mujeres. 
Así sumamos esta medida a las otras que ya están aplicadas en las entrevistas de trabajo. Por ejemplo durante una entrevista de selección un entrevistador no puede realizar preguntas relativas a la religión, extracción social u origen étnico del entrevistado. Tampoco puede discriminar al futuro trabajador por padecer algún tipo de discapacidad y por supuesto no debería hacerlo por la edad. 
En teoría, el entrevistador solo debe de juzgar la capacidad del futuro empleado para ejercer el puesto de trabajo que se le oferta. Ni más ni menos. 
Y, siguiendo esta misma lógica, el entrevistador no debería tomar una decisión para ofrecer un puesto de trabajo en función de la fotografía. A no ser, claro está, que la apariencia sea considerada una competencia para poder desarrollar ese puesto de trabajo. 
Aunque se han dejado un elemento verdaderamente importante y por el que cada vez más personas son discriminadas: el rango de edad. Conozcamos con más detenimiento la nueva propuesta del Gobierno para erradicar la discriminación laboral. 
Por desgracia la realidad se aleja hoy en día, y mucho, de estas iniciativas. Y no solamente en España sino en el resto del mundo. Según un estudio realizado por la Universidad de Florida, una mujer que pese unos 11 kilos medios que la media puede llegar a ganar 10.000 € al año más que otra que pese 11 kilos más que la media. También resulta esclarecedor el caso de Debrahlee Lorenzana, antigua empleada de Citigroup en Manhattan, que tuvo que demandar a la entidad financiera en la que trabajaba por sufrir discriminación de sus compañeros debido a su atractivo. 
Esperemos que muy pronto sean las aptitudes profesionales y los conocimientos los que primen en una entrevista de trabajo y no la edad, el sexo o los apellidos del entrevistado.