Cataluña ya ha puesto en marcha el impuesto sobre las bebidas azucaradas

Todos los medios de comunicación se han hecho eco de la entrada en vigor del impuesto sobre las bebidas azucaradas en Cataluña desde el pasado 1 de mayo. Esta medida que el Govern ha aplicado sobre las bebidas azucaradas pretende desincentivar el consumo de las mismas siguiendo las recomendaciones que ya hizo a principios de año la Organización Mundial de la Salud OMS sobre los riesgos para la población de un exceso en el consumo de azúcar.
Sin embargo, los críticos a un impuesto que quedó paralizado nada más comenzar el año, ven en la aplicación de esta medida un mero afán recaudatorio. No hay que olvidar que la aplicación de dicho impuesto puede duplicar fácilmente el valor de algunas de estas bebidas en el mercado y que no afecta, sin embargo, a otros productos cargados de azúcar.


¿En qué consiste exactamente el impuesto de las bebidas azucaradas?

El famoso impuesto de las bebidas azucaradas que el Govern ya ha comenzado a aplicar desde el pasado 1 de mayo implica que todas aquellas bebidas que tengan entre 5 y 8 g por cada 100 ml se tasarán con un gravamen de 0.08 céntimos por litro.
Es decir, que cuanto más dulce sea la bebida más puede encarecerse el precio final. Llegando incluso a suponer un 50 por ciento más de su precio habitual. Por ejemplo, las bebidas más dulces del mercado en su formato familiar pueden llegar a aumentar su precio en 24 céntimos.
El impuesto sobre las bebidas azucaradas, ¿a qué bebidas afecta?
El impuesto sobre las bebidas azucaradas afecta a:

  • Refrescos y sodas
  • Zumos elaborados o bebidas de néctar de frutas
  • Bebidas deportivas
  • Bebidas a base de té y café
  • Leches endulzadas
  • Bebidas alternativas a la leche
  • Aguas saborizadas
  • Batidos y bebidas de leche con zumo de fruta
  • Bebidas vegetales 


¿Cómo afectará a los precios el impuesto sobre las bebidas azucaradas?

Afectará con una subida clara en los precios de este tipo de bebidas. No hay que olvidar que el impuesto se ha creado precisamente con esa finalizad. La teoría del impuesto es que el aumento de precio desincentive al consumidor a la hora de comprar estos productos. Según el Govern la salud es lo primero. Aunque está claro que se trata de una ley muy velada cuando solo se intenta eliminar el consumo excesivo de azúcar en estas bebidas y no en otros productos que la contienen.
La idea es que el impuesto repercuta directamente en el consumidor final y nunca en el fabricante. Esto supondrá una subida del precio de entre el 8 por ciento y el 50 por ciento en este tipo de bebidas. 
La recaudación que prevé obtener la Generalitat durante el primer año de vida del impuesto asciende a casi 31 millones de euros. Aunque este cálculo estaba realizado teniendo en cuenta que la medida entrase en vigor el 1 de abril den vez del 1 de mayo, como finalmente lo ha hecho.
Según ha indicado Lluís Salvadó, el secretario de Hacienda de la Generalitat, a la prensa la idea es que este impuesto forme parte de una “nueva cultura” que corrija el exceso de azúcar que el consumidor come. Por lo que no se descarta que la medida se amplíe a otros productos con exceso de grasa y azúcar. Unos impuestos que, como no, penalizan al consumidor en vez de al fabricante.